Cuando se habla de los compuestos del cannabis, el protagonismo suele recaer en los cannabinoides y, en menor medida, en los terpenos. Pero existe un tercer grupo de moléculas que ha comenzado a recibir atención científica creciente: los flavonoides. Presentes en miles de plantas distintas, los flavonoides del cannabis tienen características que los diferencian de los de otras especies vegetales, y la investigación preliminar está empezando a entender qué papel pueden jugar en el conjunto del espectro del cáñamo.
Qué son los flavonoides: más que simples pigmentos
Los flavonoides son un grupo de compuestos polifenólicos que se encuentran de forma prácticamente universal en el reino vegetal. Se estima que existen más de 6.000 flavonoides identificados en la naturaleza. En las plantas, cumplen funciones de protección UV, atracción de polinizadores, comunicación química y defensa contra patógenos.
Se clasifican en varias subfamilias según su estructura molecular: flavonas, flavonoles, flavanonas, antocianinas, catequinas y chalconas, entre otras. Los flavonoides se encuentran en frutas, verduras, té, cacao y en prácticamente todas las plantas con flor. Son los responsables de muchos de los colores que vemos en las flores y los frutos: el morado de los arándanos, el rojo de las manzanas, el amarillo de las flores son todos coloraciones producidas por distintos tipos de flavonoides.
En el cannabis, los flavonoides se concentran principalmente en las hojas y las flores, aunque también están presentes en tallos y raíces. Representan entre el 2,5% y el 4% del peso seco de la planta.
Los flavonoides del cannabis: cannaflavinas y otros
Aunque el cannabis comparte muchos flavonoides con otras plantas —quercetina, kaempferol, apigenina, luteolina—, tiene además dos compuestos que no se han encontrado en ninguna otra especie vegetal y que se llaman cannaflavinas: la cannaflavina A y la cannaflavina B, descubiertas por primera vez por investigadores de la Universidad de Londres en la década de 1980.
La quercetina es el flavonoide más abundante en el cannabis y uno de los más estudiados en general. Está presente también en manzanas, cebollas, alcaparras y té verde. La apigenina, otro flavonoide del cannabis, se encuentra igualmente en la manzanilla. El kaempferol aparece en brócoli, alcachofas y muchas otras plantas comestibles.
Esta superposición con flavonoides presentes en alimentos comunes es relevante: buena parte de la investigación sobre las propiedades de estos compuestos se ha realizado en el contexto alimentario y nutricional, no específicamente en el cannabis. Lo que se sabe sobre la quercetina o la apigenina no viene exclusivamente de estudios con cannabis sino de décadas de investigación en nutrición.
Cómo actúan los flavonoides en el organismo (según estudios preliminares)
La investigación sobre los flavonoides es extensa pero debe interpretarse con cautela: gran parte de los estudios se han realizado en modelos celulares (in vitro) o en animales, y la extrapolación a humanos no es directa. La biodisponibilidad oral de los flavonoides varía enormemente: algunos se absorben bien en el tracto digestivo, otros son prácticamente eliminados antes de llegar a la circulación sistémica.
Lo que los estudios preliminares han explorado incluye propiedades antioxidantes —los flavonoides actúan como captadores de radicales libres en modelos de laboratorio—, posibles propiedades antiinflamatorias en modelos celulares, e interacciones con distintas enzimas y receptores. Las cannaflavinas, en particular, han sido objeto de investigación por su posible acción sobre la vía del ácido araquidónico, según estudios publicados en los años 80 por Baumann et al. en la revista Nature.
Hay que subrayar que ningún flavonoide ha sido aprobado como medicamento en la Unión Europea para ninguna indicación, y que las propiedades descritas en la literatura científica corresponden a observaciones en modelos experimentales, no a efectos terapéuticos demostrados en humanos.
El papel de los flavonoides en el efecto entourage
El efecto entourage es la hipótesis según la cual los distintos compuestos del cannabis —cannabinoides, terpenos y flavonoides— actúan de forma sinérgica, produciendo efectos que podrían ser diferentes o complementarios a los de cada compuesto de forma aislada. El concepto fue introducido en la literatura científica por Ethan Russo en su conocido artículo de 2011 en el British Journal of Pharmacology.
Los flavonoides entran en esta hipótesis como un tercer nivel de complejidad. Si los cannabinoides son el motor principal y los terpenos modulan su acción, los flavonoides podrían añadir otra capa de interacción que los productos de aislado de CBD (donde solo está presente el cannabidiol puro) no tendrían.
Sin embargo, es importante señalar que la hipótesis del efecto entourage está respaldada por evidencia preliminar y que los mecanismos exactos por los que los flavonoides podrían contribuir a él no están bien establecidos. Es un área de investigación activa, no una certeza científica consolidada.
Flavonoides y calidad del cogollo CBD
Desde un punto de vista práctico, los flavonoides contribuyen al perfil de aroma de los cogollos CBD de formas que los terpenos no cubren completamente. Algunos flavonoides tienen aromas ligeramente amargos o astringentes que, en equilibrio con los terpenos, contribuyen a la complejidad del perfil organoléptico.
La coloración de los cogollos también está relacionada con los flavonoides. Los tonos morados o azulados que algunas variedades presentan —especialmente en condiciones de temperatura baja durante la floración— son el resultado de la acumulación de antocianinas, un tipo de flavonoide. Esta coloración es un indicador visual de cierta riqueza de flavonoides, aunque no de forma proporcional ni universal.
El curado adecuado y las condiciones de conservación del cogollo también afectan a los flavonoides: la luz UV degrada algunos de estos compuestos, razón por la que los cogollos deben conservarse en recipientes opacos o en oscuridad.
Estado actual de la investigación científica
El interés científico en los flavonoides del cannabis es relativamente reciente y se ha acelerado en los últimos años en paralelo con la legalización o regulación del cannabis en distintos países. Investigadores de las universidades de Guelph, Toronto y Edinburgh, entre otros, han publicado trabajos sobre las cannaflavinas y sobre la biosíntesis de flavonoides en la planta de cannabis.
La mayor parte de la investigación es básica: estudios genómicos sobre las vías de síntesis de flavonoides en la planta, estudios in vitro sobre propiedades de compuestos aislados, y algunos estudios en modelos animales. Los ensayos clínicos en humanos con flavonoides específicos del cannabis son prácticamente inexistentes hasta la fecha.
La comunidad científica coincide en que los flavonoides del cannabis merecen más atención investigadora, pero también en que las afirmaciones sobre sus efectos en humanos que van más allá de lo que la evidencia actual soporta deben tratarse con escepticismo.
Preguntas frecuentes
¿Los flavonoides del cannabis son exclusivos de esta planta?
La mayoría no lo son: quercetina, apigenina y kaempferol están en muchas plantas comestibles. Solo las cannaflavinas A y B son exclusivas del cannabis.
¿Los productos de CBD de espectro completo contienen más flavonoides que los de aislado?
En teoría sí, ya que el espectro completo conserva el perfil de compuestos de la planta original, incluidos flavonoides. Sin embargo, los COA estándar no suelen analizar flavonoides, por lo que la cantidad real en un producto concreto es difícil de verificar.
Fuentes y referencias científicas
- Baumann, J. et al. (1980). «Prostaglandins, leukotrienes and aspirin-like drugs from Cannabis.» Nature, 283, 31.
- Russo, E.B. (2011). «Taming THC: potential cannabis synergy and phytocannabinoid-terpenoid entourage effects.» British Journal of Pharmacology, 163(7), 1344–1364.
- Mukhtar, M. et al. (2008). «Flavonoids: A New Paradigm to Combat Inflammation and Allergy with Better Safety Profile.» European Journal of Pharmaceutical Sciences, 17(3-4), 197–213.
- Rea, K.A. et al. (2019). «Biosynthesis of cannflavins A and B from Cannabis sativa L.» Phytochemistry, 164, 162–171.
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