Cuando se habla de los compuestos del cannabis, casi siempre se mencionan primero el THC y el CBD. El THC es conocido por tener efectos psicactivos y el CBD se ha investigado por su inmenso potencial. Sin embargo, en su sombra siempre ha estado un cannabinoide fundamental del que no se conocía mucho hasta hace poco: el cannabigerol o CBG. Lo interesante es que, pese a su baja concentración natural en la planta, el CBG cumple un papel central: se le conoce como el “cannabinoide madre” porque, sin el CBG, no existirían muchos de los otros cannabinoides como el THC o el CBD.
Hoy en Maionais xploraremos la interesante historia de este componente, como a partir de él se generan otros cannabinoides y el potencial que la ciencia empieza a encontrar en el CBG.
Historia del descubrimiento del CBG
El CBG fue identificado por primera vez en la década de 1960 por el investigador Raphael Mechoulam, el mismo pionero que aisló y describió otros cannabinoides clave. Sin embargo, mientras el THC atrajo inmediatamente la atención por sus efectos psicoactivos y el CBD comenzó a estudiarse por sus posibles aplicaciones, el cannabigerol quedó relegado.
La razón principal era su baja presencia en la planta: en la mayoría de variedades, las concentraciones de CBG son mínimas, lo que dificultaba obtener suficiente material para investigar. Esto hizo que, durante décadas, apenas se realizaran estudios específicos sobre él. Aun así, algunos grupos científicos mantuvieron la curiosidad y fueron acumulando datos que apuntaban a su papel único como precursor de otros cannabinoides.
Formación y presencia del CBG en la planta de cannabis
El CBG proviene de una molécula llamada ácido cannabigerólico (CBGA). Durante el crecimiento del cannabis, unas enzimas específicas actúan sobre este ácido y lo transforman en otros compuestos ácidos: THCA, CBDA y CBCA. Posteriormente, mediante procesos como el calor o el envejecimiento natural, estos ácidos se convierten en sus formas neutras más conocidas: THC, CBD y CBC.
El detalle clave está en que solo una fracción muy pequeña del CBGA evita esa transformación y permanece como CBG. Por eso, cuando se analiza una planta de cannabis en estado maduro, lo habitual es encontrar apenas rastros de este cannabinoide. Este hecho lo convirtió en un recurso raro y valioso, limitado para la investigación durante décadas. Sin embargo, esa misma rareza ha sido una de las razones de su atractivo. Los científicos vieron en el CBG la oportunidad de estudiar un compuesto que funciona como la base de muchos otros. Comprender cómo se forma y por qué es tan escaso ayuda a explicar la biología del cannabis y, al mismo tiempo, abre la puerta a estrategias para obtenerlo de manera más eficiente.
Métodos para obtener CBG y avances en su producción
Si el CBG es tan limitado en la planta, ¿cómo se consigue en cantidades útiles? Inicialmente, se puede lograr procesando grandes cantidades de material vegetal. Al aplicar procesos como la descarboxilación, donde se aplica calor para transformar el CBGA en CBG activo, o algunos métodos más modernos y sofisticados como la cromatografía, que permiten aislar el CBG de manera más pura.
Aun así, la escasez natural de este cannabinoide siguió representando un desafío durante mucho tiempo. Esto encarecía los costos y limitaba su uso e investigación. Todo cambió cuando, en 2019, un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia logró un avance notable: desarrollaron plantas que contenían más del 15% de CBG. Lo lograron mediante cruces selectivos y técnicas de mejoramiento, sin recurrir a la modificación genética.
Propiedades del CBG según la evidencia científica
La disponibilidad de nuevas variedades de cannabis con altos niveles de CBG ha permitido que la ciencia comience a estudiarlo con más detalle. En este artículo nos enfocaremos en las revisiones de dos grupos de investigadores: Li et al. (2022) y Calapai et al. (2024). Ambos trabajos recopilan la evidencia existente y coinciden en que los beneficios que se describen a continuación proceden de investigaciones en laboratorio y en modelos animales. Esto significa que aún no se cuenta con ensayos clínicos amplios en humanos, por lo que las conclusiones deben entenderse como preliminares.
Potencial antiinflamatorio del CBG
En los estudios reunidos por Li et al. (2022) y Calapai et al. (2024) se observa que el CBG puede influir en la respuesta inflamatoria. En modelos de colitis experimental, por ejemplo, el cannabigerol redujo la inflamación intestinal, disminuyó la actividad de enzimas vinculadas a los procesos inflamatorios y reguló la producción de citoquinas, que son moléculas clave en estas reacciones. Estos datos muestran que podría tener un papel en enfermedades donde la inflamación crónica está muy presente.
Efectos antioxidantes del CBG
Las investigaciones citadas en ambas revisiones señalan también que el CBG podría actuar como antioxidante. En pruebas celulares, se reportó que reduce la generación de radicales libres, moléculas que dañan las células, y también potenciaría enzimas defensivas que ayudan a retrasar ese deterioro. A partir de estos resultados, se ha planteado su posible utilidad para combatir el daño oxidativo.
Propiedades analgésicas del CBG
Li et al. (2022) y Calapai et al. (2024) también recopilan trabajos que muestran cómo el CBG puede influir en la percepción del dolor. Algunas pruebas en laboratorio reportaron una disminución de la sensibilidad dolorosa después de su administración. Parte de este efecto estaría asociado a la interacción con la anandamida, un compuesto del propio organismo que regula funciones como el dolor, el apetito y el estado de ánimo.
Actividad antibacteriana del CBG
La resistencia bacteriana es uno de los grandes desafíos actuales, y en este campo las revisiones recogen estudios donde el CBG demostró acción frente a algunas cepas de bacterias particularmente resistentes a otros métodos de control. Esto abre las puertas a más investigaciones que exploren el potencial antibacteriano del CBG.
Impacto del CBG en la piel
Los estudios revisados también han explorado el papel del CBG en la piel. La investigación sugiere que este cannabinoide ayuda a mantener el equilibrio natural de la epidermis, favoreciendo que las células cutáneas se regeneren de manera adecuada. Además, se ha visto que puede calmar procesos de irritación en la piel y regular la producción de sebo, que es la grasa natural que, cuando se acumula en exceso, favorece problemas como el acné. Por estos motivos, el CBG se perfila como un ingrediente prometedor en el desarrollo de productos enfocados en cuidar la piel.
Aplicaciones potenciales y sinergias del CBG
Al analizar las posibilidades del CBG no basta con ver sus efectos individuales. Muchos investigadores han puesto el foco en cómo se comporta en conjunto con otros cannabinoides, y aquí entra en juego el concepto de “efecto séquito”. Según el trabajo de Russo (2011), los compuestos presentes en el cannabis pueden potenciar sus efectos cuando actúan de manera combinada, generando resultados más completos y equilibrados que cuando se aíslan. En este sentido, el CBG podría reforzar o modular la acción de cannabinoides como el CBD, aportando beneficios adicionales en distintas áreas de salud y bienestar.
Esto, sumado a los estudios que mencionamos antes, hace que el CBG se explore cada vez más en el mundo del bienestar. Cremas, bálsamos o fórmulas de cuidado personal incluyen este cannabinoide por sus potenciales propiedades. Algunas formulaciones de aceites CBD incluyen también cantidades más grandes de CBG e incluso empiezan a aparecer cogollos con mayor concentración de este cannabinoide. Lo interesante es que, mientras que hace apenas unos años era casi imposible conseguirlo en cantidades relevantes, hoy el CBG ya se perfila como un ingrediente con aplicaciones reales en desarrollo. Esto abre la puerta a un futuro en el que pueda integrarse tanto en la investigación médica como en productos cotidianos para el cuidado.
Conclusiones sobre el CBG y perspectivas de investigación futura
El recorrido del CBG es el de un cannabinoide que pasó de ser un desconocido a convertirse en uno de los compuestos más prometedores del cannabis. Su importancia como molécula precursora lo coloca en un lugar único, y sus propiedades estudiadas refuerzan la idea de que merece más atención.
Los avances en cultivo y extracción han permitido que el CBG deje de ser un recurso raro para transformarse en un campo activo de estudio. Sus potenciales efectos antiinflamatorios, antioxidantes, analgésicos, antibacterianos y neuroprotectores lo posicionan como un candidato versátil para diferentes áreas de aplicación.
Aunque todavía queda un camino largo para validar todo en estudios clínicos, la dirección está clara: el CBG se consolida como un cannabinoide emergente con un papel cada vez más relevante en la ciencia y en el bienestar.
Referencias
- Calapai, F., Cardia, L., Esposito, E., Ammendolia, I., Mondello, C., Lo Giudice, R., Gangemi, S., Calapai, G., & Mannucci, C. (2022). Pharmacological Aspects and Biological Effects of Cannabigerol and Its Synthetic Derivatives. Evidence-based complementary and alternative medicine : eCAM, 2022, 3336516. https://doi.org/10.1155/2022/3336516
- Li, S., Li, W., Malhi, N. K., Huang, J., Li, Q., Zhou, Z., Wang, R., Peng, J., Yin, T., & Wang, H. (2024). Cannabigerol (CBG): A Comprehensive Review of Its Molecular Mechanisms and Therapeutic Potential. Molecules (Basel, Switzerland), 29(22), 5471. https://doi.org/10.3390/molecules29225471
- Russo E. B. (2011). Taming THC: potential cannabis synergy and phytocannabinoid-terpenoid entourage effects. British journal of pharmacology, 163(7), 1344–1364. https://doi.org/10.1111/j.1476-5381.2011.01238.x