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Biodisponibilidad del CBD: importa más de lo que crees

Cuando alguien usa un producto de CBD, la cantidad de cannabidiol que realmente llega a la circulación sistémica es muy diferente de la que figura en el etiquetado. Esa diferencia la explica un concepto farmacológico llamado biodisponibilidad. Entenderlo no es solo un ejercicio teórico: tiene implicaciones prácticas directas sobre cómo se elige un producto de CBD, cómo se dosifica y qué diferencia hay entre usar un aceite, una crema o una flor. Qué es la biodisponibilidad y por qué importa para el CBD La biodisponibilidad es el porcentaje de una sustancia administrada que llega a la circulación sistémica de forma activa. En farmacología, cuando se administra un fármaco por vía intravenosa, la biodisponibilidad es del 100% por definición, porque la sustancia entra directamente en el torrente sanguíneo. Por cualquier otra vía —oral, inhalatoria, tópica, sublingual— la biodisponibilidad es siempre menor que el 100%, porque parte de la sustancia se metaboliza, se excreta o no se absorbe antes de llegar al sistema circulatorio. Para el CBD, la biodisponibilidad varía de forma sustancial según la vía de administración. Un mismo miligramo de CBD tiene un efecto sistémico muy diferente dependiendo de cómo se use. Esto es especialmente relevante porque el CBD es una sustancia liposoluble —se disuelve en grasas, no en agua— lo que hace que su absorción por vía oral sin estrategias específicas sea limitada. Te recordamos que todos los productos de CBD en la Unión Europea son de uso tópico o de coleccionismo. El uso oral se permite solo en países como Estados Unidos, Canadá o Suiza. Biodisponibilidad por vía de administración: tabla comparativa Los estudios farmacológicos disponibles ofrecen estimaciones de biodisponibilidad del CBD para las distintas vías. Las cifras son rangos, no valores exactos, porque varían entre individuos según factores como el metabolismo hepático, la composición corporal y el estado alimentario: Vía tópica (cremas, bálsamos): La absorción sistémica es mínima o nula en condiciones normales. El CBD actúa principalmente a nivel local en la piel y tejidos superficiales. No está diseñada para producir efectos sistémicos. Vía inhalatoria (inhalación de vapor o flor):  Uso no permitido en la Unión Europea. Entre el 11% y el 45% según los estudios. Es la vía con inicio de acción más rápido —minutos— y biodisponibilidad relativamente alta porque evita el metabolismo de primer paso hepático. El CBD pasa directamente desde los pulmones a la sangre. Uso no permitido en la Unión Europea. Vía sublingual (aceite bajo la lengua): Uso no permitido en la Unión Europea. Entre el 13% y el 35%. La mucosa sublingual permite que una parte del CBD pase directamente a la circulación sin pasar por el hígado. Requiere mantener el aceite bajo la lengua durante al menos 60-90 segundos antes de tragar. Vía oral (cápsulas, comestibles, aceite tragado):  Uso no permitido en la Unión Europea. Entre el 6% y el 19%. Es la vía con menor biodisponibilidad porque el CBD sufre el metabolismo de primer paso hepático: buena parte se transforma en el hígado antes de llegar a la circulación sistémica. Usar el CBD con una comida rica en grasas puede aumentar significativamente esta cifra. Es importante que sigas la legislación del lugar donde te encuentres. Por qué el CBD es liposoluble y qué significa para su absorción El CBD es una molécula lipófila (que se disuelve en grasas) e hidrofóbica (que no se disuelve en agua). Esto tiene consecuencias directas en su comportamiento en el organismo. Las membranas celulares están formadas en gran parte por lípidos, lo que facilita que el CBD las atraviese con relativa facilidad una vez está en la circulación. Sin embargo, para llegar hasta ahí desde el tracto digestivo, necesita disolverse en el ambiente acuoso del intestino, lo que no hace de forma eficiente si no hay grasas presentes. Cuando el CBD se usa con alimentos grasos —aceite de oliva, aguacate, frutos secos, productos lácteos— las micelas y quilomicrones que se forman durante la digestión de las grasas «transportan» el CBD a través de la pared intestinal y lo introducen en el sistema linfático, desde donde llega a la circulación sistémica evitando en parte el primer paso hepático. El resultado es una biodisponibilidad oral significativamente mayor. Estudios como el de Zgair et al. (2016) publicado en American Journal of Translational Research cuantificaron este efecto: la biodisponibilidad oral del CBD con una comida grasa fue entre 3 y 5 veces superior a la observada en ayunas. Cómo maximizar la biodisponibilidad del CBD Para usuarios que buscan el mayor aprovechamiento sistémico del CBD, las estrategias más respaldadas por evidencia son: Espectro completo vs aislado: Algunos estudios sugieren que el CBD en forma de espectro completo (con otros cannabinoides y terpenos) podría tener mejor biodisponibilidad que el CBD en aislado puro, posiblemente por la presencia de terpenos que modulan la permeabilidad de las membranas. La evidencia en este punto es preliminar. Nanoemulsiones: Algunos fabricantes utilizan técnicas de nanoemulsificación para reducir el tamaño de las partículas de CBD y hacerlas más solubles en agua, aumentando la absorción. La evidencia sobre la eficacia real de estas formulaciones en el mercado de es variable. Factores individuales que afectan a la absorción La biodisponibilidad del CBD no es la misma para todas las personas. El metabolismo hepático es el factor individual más relevante: el CBD se metaboliza principalmente por el citocromo P450, específicamente por las enzimas CYP2C19 y CYP3A4. Las variaciones genéticas en estas enzimas —que son frecuentes en la población— producen diferencias significativas en la velocidad de metabolización del CBD entre individuos. El índice de masa corporal y el porcentaje de grasa corporal también influyen: el CBD es liposoluble y puede acumularse en tejido adiposo, lo que afecta a su distribución y a la velocidad a la que se libera en la circulación. La microbiota intestinal es otro factor emergente: estudios recientes sugieren que las bacterias intestinales pueden metabolizar algunos cannabinoides antes de que sean absorbidos, afectando a la biodisponibilidad neta. Este campo está en etapas muy iniciales de investigación. Preguntas frecuentes ¿Importa la concentración del aceite de CBD para la biodisponibilidad?

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Qué son los flavonoides del cannabis y para qué sirven

Cuando se habla de los compuestos del cannabis, el protagonismo suele recaer en los cannabinoides y, en menor medida, en los terpenos. Pero existe un tercer grupo de moléculas que ha comenzado a recibir atención científica creciente: los flavonoides. Presentes en miles de plantas distintas, los flavonoides del cannabis tienen características que los diferencian de los de otras especies vegetales, y la investigación preliminar está empezando a entender qué papel pueden jugar en el conjunto del espectro del cáñamo. Qué son los flavonoides: más que simples pigmentos Los flavonoides son un grupo de compuestos polifenólicos que se encuentran de forma prácticamente universal en el reino vegetal. Se estima que existen más de 6.000 flavonoides identificados en la naturaleza. En las plantas, cumplen funciones de protección UV, atracción de polinizadores, comunicación química y defensa contra patógenos. Se clasifican en varias subfamilias según su estructura molecular: flavonas, flavonoles, flavanonas, antocianinas, catequinas y chalconas, entre otras. Los flavonoides se encuentran en frutas, verduras, té, cacao y en prácticamente todas las plantas con flor. Son los responsables de muchos de los colores que vemos en las flores y los frutos: el morado de los arándanos, el rojo de las manzanas, el amarillo de las flores son todos coloraciones producidas por distintos tipos de flavonoides. En el cannabis, los flavonoides se concentran principalmente en las hojas y las flores, aunque también están presentes en tallos y raíces. Representan entre el 2,5% y el 4% del peso seco de la planta. Los flavonoides del cannabis: cannaflavinas y otros Aunque el cannabis comparte muchos flavonoides con otras plantas —quercetina, kaempferol, apigenina, luteolina—, tiene además dos compuestos que no se han encontrado en ninguna otra especie vegetal y que se llaman cannaflavinas: la cannaflavina A y la cannaflavina B, descubiertas por primera vez por investigadores de la Universidad de Londres en la década de 1980. La quercetina es el flavonoide más abundante en el cannabis y uno de los más estudiados en general. Está presente también en manzanas, cebollas, alcaparras y té verde. La apigenina, otro flavonoide del cannabis, se encuentra igualmente en la manzanilla. El kaempferol aparece en brócoli, alcachofas y muchas otras plantas comestibles. Esta superposición con flavonoides presentes en alimentos comunes es relevante: buena parte de la investigación sobre las propiedades de estos compuestos se ha realizado en el contexto alimentario y nutricional, no específicamente en el cannabis. Lo que se sabe sobre la quercetina o la apigenina no viene exclusivamente de estudios con cannabis sino de décadas de investigación en nutrición. Cómo actúan los flavonoides en el organismo (según estudios preliminares) La investigación sobre los flavonoides es extensa pero debe interpretarse con cautela: gran parte de los estudios se han realizado en modelos celulares (in vitro) o en animales, y la extrapolación a humanos no es directa. La biodisponibilidad oral de los flavonoides varía enormemente: algunos se absorben bien en el tracto digestivo, otros son prácticamente eliminados antes de llegar a la circulación sistémica. Lo que los estudios preliminares han explorado incluye propiedades antioxidantes —los flavonoides actúan como captadores de radicales libres en modelos de laboratorio—, posibles propiedades antiinflamatorias en modelos celulares, e interacciones con distintas enzimas y receptores. Las cannaflavinas, en particular, han sido objeto de investigación por su posible acción sobre la vía del ácido araquidónico, según estudios publicados en los años 80 por Baumann et al. en la revista Nature. Hay que subrayar que ningún flavonoide ha sido aprobado como medicamento en la Unión Europea para ninguna indicación, y que las propiedades descritas en la literatura científica corresponden a observaciones en modelos experimentales, no a efectos terapéuticos demostrados en humanos. El papel de los flavonoides en el efecto entourage El efecto entourage es la hipótesis según la cual los distintos compuestos del cannabis —cannabinoides, terpenos y flavonoides— actúan de forma sinérgica, produciendo efectos que podrían ser diferentes o complementarios a los de cada compuesto de forma aislada. El concepto fue introducido en la literatura científica por Ethan Russo en su conocido artículo de 2011 en el British Journal of Pharmacology. Los flavonoides entran en esta hipótesis como un tercer nivel de complejidad. Si los cannabinoides son el motor principal y los terpenos modulan su acción, los flavonoides podrían añadir otra capa de interacción que los productos de aislado de CBD (donde solo está presente el cannabidiol puro) no tendrían. Sin embargo, es importante señalar que la hipótesis del efecto entourage está respaldada por evidencia preliminar y que los mecanismos exactos por los que los flavonoides podrían contribuir a él no están bien establecidos. Es un área de investigación activa, no una certeza científica consolidada. Flavonoides y calidad del cogollo CBD Desde un punto de vista práctico, los flavonoides contribuyen al perfil de aroma de los cogollos CBD de formas que los terpenos no cubren completamente. Algunos flavonoides tienen aromas  ligeramente amargos o astringentes que, en equilibrio con los terpenos, contribuyen a la complejidad del perfil organoléptico. La coloración de los cogollos también está relacionada con los flavonoides. Los tonos morados o azulados que algunas variedades presentan —especialmente en condiciones de temperatura baja durante la floración— son el resultado de la acumulación de antocianinas, un tipo de flavonoide. Esta coloración es un indicador visual de cierta riqueza de flavonoides, aunque no de forma proporcional ni universal. El curado adecuado y las condiciones de conservación del cogollo también afectan a los flavonoides: la luz UV degrada algunos de estos compuestos, razón por la que los cogollos deben conservarse en recipientes opacos o en oscuridad. Estado actual de la investigación científica El interés científico en los flavonoides del cannabis es relativamente reciente y se ha acelerado en los últimos años en paralelo con la legalización o regulación del cannabis en distintos países. Investigadores de las universidades de Guelph, Toronto y Edinburgh, entre otros, han publicado trabajos sobre las cannaflavinas y sobre la biosíntesis de flavonoides en la planta de cannabis. La mayor parte de la investigación es básica: estudios genómicos sobre las vías de síntesis de flavonoides en la planta, estudios in vitro

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Terpenos del cannabis: qué son, tipos, para que sirven

Si alguna vez has abierto un bote de cogollos CBD y te has preguntado de dónde viene ese aroma tan intenso —a pino, a cítrico, a tierra húmeda o a lavanda— la respuesta está en los terpenos. Estas moléculas son mucho más que perfume: determinan el carácter de cada variedad, interactúan con el CBD y el resto de cannabinoides, y pueden marcar la diferencia entre una experiencia plana y una realmente completa. En esta guía lo vemos todo, desde la química básica hasta los trucos de conservación en casa. Qué son los terpenos Los terpenos son compuestos orgánicos volátiles que producen de forma natural una enorme variedad de plantas, desde el pino y la lavanda hasta el limón o el lúpulo. En el cannabis los sintetizan las glándulas resinosas de los tricomas, exactamente las mismas estructuras que producen el CBD, el THC y el resto de cannabinoides. Estructuralmente son hidrocarburos formados a partir de unidades de isopreno (C₅H₈), lo que los hace muy ligeros y altamente volátiles: se evaporan con facilidad a temperatura ambiente, de ahí que el aroma sea tan inmediato al abrir un envase. La planta los produce con varias funciones: atraer a los polinizadores, repeler plagas e insectos, y protegerse de la radiación ultravioleta. Para nosotros como consumidores, sin embargo, lo relevante es que cada terpeno tiene un perfil aromático único y que algunas investigaciones preliminares sugieren que pueden modular los efectos del CBD al interactuar con receptores del sistema nervioso. Una variedad de cannabis puede contener entre 100 y 200 terpenos diferentes, aunque siempre hay tres o cuatro que dominan el perfil y definen el aroma característico de esa cepa. Los terpenos más comunes del cannabis A continuación encontrarás los terpenos que aparecen con más frecuencia en las flores CBD de calidad y que más influyen en su experiencia sensorial. Mirceno Es el terpeno más abundante en la mayoría de variedades de cannabis. Su aroma es terroso, almizclado, con un fondo frutal que recuerda al mango maduro. También está presente en el lúpulo, lo que explica el ligero parentesco aromático con ciertas cervezas artesanales. Algunos estudios preliminares señalan que el mirceno puede tener propiedades relajantes y podría facilitar la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, potenciando así la acción de otros compuestos. Limoneno Como su nombre indica, aporta un aroma fresco y cítrico idéntico al de la cáscara de limón o naranja. Es el segundo terpeno más común en el cannabis y también está muy presente en los cítricos y en algunas resinas vegetales. Las investigaciones preliminares apuntan a que el limoneno podría tener efectos ansiolíticos y elevar el estado de ánimo, lo que encaja bien con variedades de perfil más estimulante. Pineno (alfa-pineno y beta-pineno) El pineno huele exactamente a lo que indica su nombre: a bosque de pinos, a resina fresca, con un punto herbáceo que recuerda al romero. Se encuentra en abundancia en las acículas de pino, la salvia y el romero. Algunas investigaciones apuntan a que el alfa-pineno podría tener propiedades broncodilatadoras y actuar como antiinflamatorio. Curiosamente, estudios preliminares sugieren también que podría contrarrestar parcialmente los efectos sobre la memoria a corto plazo asociados al THC. Linalool Es el terpeno que da a la lavanda su característica fragancia floral, dulce y levemente especiada. En el cannabis aparece en variedades de perfil más relajante. Algunas investigaciones sugieren que el linalool podría interactuar con el sistema GABAérgico, lo que explicaría su posible potencial calmante, útil en situaciones de estrés o para favorecer el descanso. Cariofileno El cariofileno es único entre los terpenos del cannabis porque es el único que interactúa directamente con los receptores CB2 del sistema endocannabinoide, comportándose en cierto modo como un cannabinoide. Su aroma es especiado, picante, muy parecido a la pimienta negra y el clavo. Está presente también en la albahaca y el orégano. Los estudios preliminares señalan propiedades antiinflamatorias relevantes, lo que lo convierte en uno de los terpenos más estudiados actualmente. Terpinoleno Menos frecuente pero muy característico cuando aparece, el terpinoleno ofrece un perfil aromático complejo: floral, herbáceo, con toques de pino y un punto frutal. Lo encontramos en la manzana, el romero y el enebro. Aporta frescura al bouquet de las variedades que lo contienen y algunas fuentes lo asocian a perfiles más cerebrales. Humuleno Terpeno que comparte con el lúpulo esa nota amarga, terrosa y ligeramente madera. Algunos estudios preliminares sugieren que podría tener propiedades antiinflamatorias y que podría actuar como supresor del apetito, lo opuesto al famoso efecto que se atribuye al THC. Si quieres explorar variedades con perfiles terpénicos bien definidos, en nuestra sección de cogollos CBD encontrarás fichas detalladas con las notas aromáticas de cada cepa. Efecto séquito: cómo los terpenos potencian el CBD Uno de los conceptos más importantes de la ciencia cannabinoide moderna es el efecto séquito (del inglés entourage effect), acuñado en 1998 por los investigadores israelíes Raphael Mechoulam y Shimon Ben-Shabat. La hipótesis central es que los compuestos del cannabis —cannabinoides, terpenos y flavonoides— no actúan de forma independiente, sino que se modulan y potencian entre sí de manera sinérgica. El neurólogo e investigador Ethan Russo profundizó en este concepto y propuso que ninguna molécula aislada reproduce el espectro completo de efectos de un extracto de planta entera. En la práctica, esto significa que un aceite de CBD de full spectrum (espectro completo) que conserva los terpenos y flavonoides naturales puede ofrecer una experiencia más rica que un aislado de CBD puro. Ejemplos concretos de sinergia CBD + Linalool: algunas investigaciones preliminares sugieren que esta combinación podría amplificar los efectos relajantes frente a cada compuesto por separado. CBD + Cariofileno: al interactuar el cariofileno con los receptores CB2, la combinación podría aumentar el potencial antiinflamatorio del conjunto. CBD + Limoneno: un ensayo doble ciego referenciado en revisiones recientes mostró que el limoneno podría moderar la ansiedad inducida por dosis altas de THC, sugiriendo un papel regulador en el perfil emocional. Una revisión sistemática publicada en MDPI (2024) concluyó que la combinación de terpenos y cannabinoides mostraba mayor eficacia analgésica

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Qué es el 10-OH

En el mundo de los cannabinoides cada poco tiempo aparecen nombres nuevos que llaman la atención. A veces los lees en un blog, los ves en la etiqueta de un producto o alguien te los menciona y la primera reacción suele ser la misma: confusión. ¿Será algo parecido al CBD? ¿Por qué surgen tantos nombres distintos? El 10-OH es uno de esos términos recientes. Ha empezado a aparecer en páginas especializadas y en productos que circulan en el mercado, y por eso genera tantas preguntas. Aquí vamos a explicarte con calma qué significa, qué lo diferencia de otros cannabinoides y por qué existen variantes como esta. Variantes de cannabinoides: por qué aparecen nuevas formas Si solo conocías al CBD, uno de los cannabinoides más famoso, quizá te sorprenda descubrir que no es el único. Hoy existen muchas variantes que circulan en el mercado y en las conversaciones, resultado del creciente interés de los expertos por explorar el mundo del cannabis. Estas variantes surgen porque los investigadores y la industria buscan descubrir lo que pequeños cambios en la molécula pueden causar en la manera en que funciona un cannabinoide, y como esto cambia sus efectos y mecanismos de acción. Conviene recordar que, cuándo hablamos de cannabinoides, podemos separarlos según su origen: cuando se encuentra en la planta, el CBD, se le llama fitocannabinoide, porque existe de manera natural. En cambio, si se obtiene unicamente en un laboratorio, se habla de un cannabinoide sintético. Sin embargo, muchos fitocannabinoides se pueden sintetizar en un laboratorio incluso cuándo existen en la planta, como veremos más adelante. Cómo se crean estas variantes Una forma sencilla de entenderlo es pensar en una molécula como un bloque de construcción. En el laboratorio, los químicos pueden añadir o quitar piezas diminutas, grupos químicos, para modificar su forma. Ese pequeño cambio puede hacer que la molécula encaje de manera distinta en el cuerpo. Piensa, una vez más, en los bloques de construcción: el organismo posee receptores que son como ranuras en las que pueden entrar (o no) esos bloques, y cambiar su forma puede también cambiar la manera en que interactúa con el cuerpo. Esto se logra a través de técnicas de química orgánica que permiten armar moléculas paso a paso o ajustar las que ya existen (Schlatter, 2014). Algo interesante es que no todos los cannabinoides fabricados en laboratorio son exclusivamente “sintéticos”. Muchas veces lo que se hace es replicar moléculas que ya existen en la planta. Incluso ha pasado que se sintetiza primero en laboratorio y, tiempo después, se descubre que esa variante también estaba en la planta en cantidades muy pequeñas. Cómo entender el nombre 10-OH El nombre parece complicado, pero en realidad es sencillo cuándo se entienden los esquemas de nombres químicos que usan los expertos. La parte “-OH” significa que la molécula tiene un grupo hidroxilo, formado por oxígeno e hidrógeno. El número “10” indica el lugar exacto de la molécula donde se coloca ese grupo. Ese detalle, aunque parezca mínimo, cambia ligeramente la forma de la molécula y, por lo tanto, cómo interactúa en el cuerpo. Por qué se desarrollan cannabinoides como el 10-OH La aparición de nombres como 10-OH responde a varias razones. Por un lado, existe la búsqueda de perfiles diferentes y matices que no ofrecen los cannabinoides más clásicos. Por otro, está la necesidad de ajustarse a cambios legales que limitan unas moléculas y dejan espacio para otras. También hay una curiosidad científica por entender cómo un cambio tan pequeño puede influir en la intensidad o en la duración de lo que las personas sienten. Además, parte de la investigación en torno al cannabis busca identificar posibles beneficios ocultos en moléculas poco exploradas. En ocasiones, los resultados de esos estudios se convierten en productos que llegan al mercado, y por eso empiezan a sonar términos que antes eran desconocidos. Lo que se sabe sobre los efectos del 10-OH Aquí conviene ser claros: todavía no hay estudios sólidos sobre el 10-OH. La información que circula viene sobre todo de artículos divulgativos, páginas comerciales y testimonios de usuarios. Por esto, es importante tomar todos estos datos con pinzas. Pero, en general, lo que se repite es que se describe como una experiencia más suave en comparación con otros cannabinoides. Posibles efectos secundarios del 10-OH También se mencionan molestias que resultan familiares en esta familia de compuestos: sequedad en la boca, cansancio, nerviosismo o malestar estomacal. No son muy distintos de los posibles efectos secundarios de otros cannabinoides, pero al tratarse de una variante nueva y poco estudiada conviene prestar todavía más atención y consultar con un profesional de la salud en caso de sentir algún malestar. Legalidad del 10-OH En cuanto a la regulación, el 10-OH todavía se considera legal en la mayoría de los lugares donde circula. A diferencia de lo que ha pasado con otros cannabinoides, que ya han sido restringidos en algunos países, el 10-OH se mantiene dentro de un marco permitido. Eso sí, aplica la misma regla que para otros productos con cannabinoides: el contenido de THC debe mantenerse por debajo del 0,2% para cumplir con la normativa vigente en muchos territorios. Dicho de otro modo, mientras se respeten esos límites, el 10-OH entra dentro de la legalidad actual, aunque esto puede cambiar con el tiempo, por lo que es importante estar atentos a la legislación actual en tu región antes de realizar cualquier compra o hacer uso de productos con cannabinoides. Las oportunidades en el futuro del 10-OH A diferencia de los productos de CBD, que ya cuentan con una gran cantidad de investigación, sobre el 10-OH todavía hay muy poca información. La mayor parte de lo que se dice es anecdótico, y aún no hay análisis que observen con detalle, por ejemplo, sus efectos a largo plazo. Por eso, la recomendación más sensata es mantener la cautela y tratarlo como un terreno en exploración. Sin embargo, esto no tiene que ser tomado como un negativo: también es un mundo de posibilidades. A medida que la

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Diferencias entre el CBD y el CBDP

Aunque son sin duda los más conocidos, el mundo del cannabis no se limita al CBD y el THC. Detrás de ellos existe toda una constelación de compuestos llamados cannabinoides, cada uno con estructuras químicas distintas y posibles efectos únicos en el organismo. Entre ellos se encuentra el CBDP o cannabidiforol, una molécula que fue identificada hace poco y que hoy despierta curiosidad porque podría diferenciarse del CBD en la manera en que interactúa con el cuerpo. A lo largo de este artículo vamos a repasar qué se sabe de cada uno, en qué se parecen y en qué no, y qué dicen los estudios actuales sobre su potencial. De esta forma, podrás comprender mejor por qué el cannabidiol es tan conocido y el cannabidiforol apenas empieza a abrirse camino. ¿Qué son los cannabinoides CBD y CBDP? CBD es la abreviatura de cannabidiol, uno de los cannabinoides más abundantes y estudiados de la planta de cannabis. Durante años ha sido el foco de numerosas investigaciones que lo relacionan con la modulación de procesos como la inflamación, el dolor y el equilibrio emocional. Hoy en día, el CBD es considerado un cannabinoide de referencia porque aparece en altas concentraciones en ciertas variedades de cannabis y porque su perfil de seguridad ha sido ampliamente evaluado. El CBDP, en cambio, corresponde al cannabidiforol, un cannabinoide mucho más raro. Se detecta en cantidades extremadamente pequeñas dentro de la planta, lo que hace muy difícil obtenerlo directamente. Por esa razón, la mayoría de los estudios actuales se realizan con versiones producidas en laboratorio a partir de otros extractos. En conjunto, tanto el CBD como el CBDP forman parte de esa gran familia de moléculas llamadas cannabinoides que pueden estar dentro del cuerpo, sintetizarse en laboratorios y, por supuesto, aparecer de manera natural dentro de las plantas. ¿Qué es el CBDP y cómo se descubrió? El cannabidiforol pertenece a la familia de los fitocannabinoides, es decir, compuestos producidos naturalmente por la planta de cannabis. Sin embargo, esta distinción es bastante nueva, pues hasta hace muy poco se creía que solo podía obtenerse por procesos químicos en laboratorios. Durante décadas, el CBDP fue solo un concepto químico. Los científicos podían sintetizar moléculas parecidas en el laboratorio, pero no se había confirmado su existencia en la planta. En 2019, un equipo logró detectarlo en pequeñas cantidades en una variedad concreta de cannabis. Según el estudio de Haghdoost et al. (2024), ese hallazgo permitió reclasificarlo como fitocannabinoide natural, aunque aclaró que la mayor parte de los experimentos con CBDP se realizan con compuestos obtenidos de manera sintética. Un cannabinoide raro en la naturaleza La presencia del CBDP es tan mínima en las plantas de cannabis analizadas que buscarlo se parece a intentar encontrar una aguja en un pajar compuesto de muchos otros cannabinoides. Esta rareza es lo que lo convierte en un cannabinoide especial, pues su simple detección ya fue considerada un logro. Que aparezca en cantidades tan bajas también explica por qué aún no lo vemos de forma comercial como ocurre con aceites CBD o flores de CBD que sí están disponibles en muchos lugares. Diferencias estructurales entre el CBD y el CBDP Cuando se comparan dos moléculas, a veces la diferencia está en detalles casi invisibles para nosotros, pero enormes en la escala de la química. El CBD y el CBDP son un buen ejemplo. El cannabidiol tiene una cadena lateral de cinco carbonos, mientras que el cannabidiforol cuenta con siete. Puede sonar como un cambio menor, pero en el mundo molecular estas variaciones pueden modificar la forma en que la sustancia interactúa con los receptores del cuerpo. El interés en este tipo de cambios viene de casos como el del THCP, un cannabinoide que, gracias a una cadena lateral más larga, mostró una afinidad muy alta con los receptores endocannabinoides. Según Haghdoost et al. (2024), se planteó la posibilidad de que algo parecido ocurriera con el CBDP frente al CBD. Sin embargo, los experimentos iniciales no encontraron una potencia significativamente mayor. Esta diferencia estructural, no obstante, sigue siendo la base del por qué el CBDP despierta interés. Comparación de efectos entre el CBD y el CBDP en el organismo Para entender cómo actúan estos cannabinoides, primero hay que recordar que nuestro cuerpo tiene un sistema propio llamado endocannabinoide. Es una red de receptores que ayuda a regular funciones esenciales como el dolor, el apetito, el estado de ánimo o el sueño. El estudio de Haghdoost et al. (2024) se enfocó en comparar la manera en que el CBD y al CBDP interactúan con estos receptores, pero lo hizo in vitro, es decir, en condiciones de laboratorio y no directamente en humanos. Esa comparación nos da una primera idea de cómo podrían comportarse. Interacciones en receptores clave Los resultados mostraron que en los receptores CB1, vinculados principalmente al sistema nervioso, ninguno de los dos generó efectos significativos. En el CB2, más relacionado con el sistema inmune, el CBD mostró una ligera ventaja sobre el CBDP. Cuando se analizaron otros receptores como los de serotonina y dopamina, asociados a funciones emocionales y de motivación, el CBD volvió a mostrar cierta actividad, mientras que el CBDP apenas tuvo efecto. La diferencia más llamativa apareció en el receptor mu-opioide, una proteína clave en los procesos del dolor. Aquí el CBDP no lo activó por sí mismo, pero sí pareció potenciar su señal cuando otras moléculas ya lo había estimulado. A este fenómeno se le llama “modulación alostérica positiva”. El CBD, en cambio, mostró un efecto contrario, tendiendo a reducir la actividad. Este hallazgo abre la posibilidad de futuras investigaciones sobre cómo el CBDP podría complementar a otros compuestos en el manejo del dolor. Investigaciones científicas sobre CBDP y CBD Cuando hablamos de ciencia y cannabinoides, el contraste entre el CBDP y el CBD se vuelve evidente. Uno apenas comienza a ser observado en laboratorios, mientras que el otro ya cuenta con un historial sólido de investigaciones en diferentes campos. Explorar lo que se sabe de cada uno es clave para

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¿Qué es el THCP?

El mundo de los cannabinoides no deja de sorprendernos. Las investigaciones continúan descubriendo variaciones que revelan un universo de diversidad cada vez más profundo en las plantas de cannabis. Uno de estos nuevos descubrimientos es el THCP, un fitocannabinoide que despertó el interés de la comunidad científica porque podría ayudar a comprender mejor las diferencias percibidas en las experiencias con esta planta. Veamos, paso a paso, qué es el THCP, cómo se describió por primera vez, en qué difiere del THC y qué implicaciones podría tener en la interpretación de la potencia de ciertos extractos. ¿Qué es el THCP y cómo fue descubierto? La primera vez que se habló de este cannabinoide fue en 2019, cuando se publicó el trabajo de los investigadores Citti et al. (2019). La noticia no fue solo que habían identificado una molécula nueva en la planta, sino que la aislaron y la describieron con herramientas analíticas que confirmaban su naturaleza fitocannabinoide. Esto es crucial porque diferencia un hallazgo genuino en la planta de cannabis sativa de los muchos cannabinoides sintéticos que se han desarrollado hoy en día. El equipo mostró que el THCP posee una cadena lateral heptilo (siete carbonos), un rasgo estructural que se convirtió en la pista principal para entender su comportamiento farmacológico. Además, los autores no se quedaron en la estructura: midieron su afinidad por los receptores CB1 y CB2 y observaron cómo se comportaba en el clásico tetrad test en modelos animales, un conjunto de pruebas que explora hipolocomoción, hipotermia, catalepsia y analgesia. En términos simples, Citti et al. (2019) aportan tres piezas importantes para la investigación: primero, la confirmación de que el THCP existe en la planta; segundo, la caracterización química que explica sus diferencias con el THC y por qué podría interactuar con más fuerza con el sistema endocannabinoide; y tercero, realizaron pruebas en modelos animales que indican que los efectos aparecen con cantidades menores que las necesarias con THC. Esa combinación de datos llevó a los autores a proponer una hipótesis sugerente: pequeñas cantidades de THCP en ciertos extractos podrían modular la potencia percibida, lo que ayudaría a explicar por qué dos variedades con igual porcentaje de THC no siempre se sienten igual. Diferencias entre THC y THCP Si te preguntas por qué dos moléculas tan parecidas podrían generar efectos distintos, la respuesta está en su estructura. El THC presenta una cadena pentilo (cinco carbonos), mientras que el THCP incorpora heptilo (siete carbonos). Según Citti et al. (2019), lo interesante es que esta cadena es la responsable de la interacción con los receptores CB1 del sistema endocannabinoide. Esta interacción es la causa de los efectos psicoactivos del THC y los expertos teorizan que la cadena más larga del THCP aumenta la probabilidad de que, a concentraciones equivalentes, se ocupen más receptores y se produzcan mayores efectos. ¿Por qué el THCP podría ser más potente que el THC? Para entender por qué el THCP muestra una afinidad superior, conviene detenerse en lo que Citti et al. (2019) aportan específicamente sobre su interacción con el receptor CB1. En su estudio, realizaron ensayos que cuantifican la firmeza de la unión de cada molécula al receptor. El resultado destacado fue que el THCP parecía tener una afinidad por CB1 varias decenas de veces mayor que la reportada para el THC en condiciones comparables. Esta diferencia sugiere que, a igual concentración, el THCP ocupa un número mayor de receptores, aumentando la probabilidad de que ocurran efectos asociados con el uso de cannabis. Eso es justamente lo que muestran los datos experimentales descritos por Citti et al. (2019). Los análisis que realizaron en modelos animales al aplicar el llamado “tetrad test” que compara efectos sensoriales, parecen respaldar su idea de que el THCP puede causar los mismos efectos que el THC con menores cantidades. Sin embargo, esto aún no ha sido estudiado en humanos. Presencia del THCP en la planta y variabilidad Una de las grandes preguntas tras su descubrimiento fue cuánto THCP existe realmente en la planta. Citti et al. (2019) lo detectaron en cantidades mínimas, lo que indica que no es un cannabinoide abundante. Sin embargo, señalaron que podrían existir variedades con niveles más altos, lo que abre la posibilidad de que influya en la experiencia de algunas plantas específicas. Para quienes buscan usar cannabis con diferentes fines, esto podría ser clave. Si dos productos tienen el mismo porcentaje de THC pero uno incluye cantidades no declaradas de THCP, sus efectos podrían ser muy diferentes. Por eso, los expertos también recomendaron que el THCP se incluya en los análisis de perfil químico, de modo que todos los interesados tengan información más precisa sobre la potencia real de los productos. Investigaciones sobre THCP: lo que se sabe y lo que no Hasta ahora, todo lo que conocemos sobre el THCP proviene de estudios de laboratorio y de modelos animales. Esto significa que hablamos de señales prometedoras, pero poco más que eso. Veamos, de todas maneras, lo que dicen estos estudios. Aplicaciones potenciales del THCP En su revisión científica, Walsh et al. (2021) subrayaron que los cannabinoides menores como el THCP merecen ser estudiados con el mismo rigor que los principales. Destacaron que sus propiedades observadas en laboratorio podrían tener interés para el tratamiento del dolor u otros síntomas, especialmente porque se requieren dosis menores para producir efectos analgésicos. Como vimos antes, Citti et al. (2019) confirmaron en ratones que el THCP reproduce los efectos del THC con mayor eficacia. Sin embargo, Walsh et al. (2021) recordaron que este tipo de hallazgos no pueden confirmarse sin estudios clínicos en humanos. Todavía no se han realizado ensayos conocidos que confirmen su seguridad o eficacia. Riesgos, seguridad y precauciones En el plano de la salud pública, Rossheim et al. (2023) llamaron la atención sobre la forma en que se están comercializando productos que mencionan el THCP como ingrediente. En muchos casos, se ofrecen en un marco legal confuso, con estándares de calidad muy variables y etiquetados poco claros. Ante la falta de técnicas confiables de

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¿Qué es el CB9 y en qué se diferencia del CBD?

El mundo de los cannabinoides es muy amplio. Las investigaciones y experimentaciones están descubriendo e incluso formulando nuevos compuestos todo el tiempo En los últimos meses, uno de ellos ha comenzado a aparecer en foros y tiendas online que ofrecen productos relacionados con el cannabis: el CB9. Algunos lo presentan como un derivado del CBD con efectos psicoactivos suaves, como un nuevo integrante del mundo cannábico que despierta curiosidad. Sin embargo, si has investigado un poco más a fondo, habrás notado que la información disponible es confusa y, lo más importante: no suele tener respaldo científico. Sí has escuchado sobre el CB9 y quieres saber lo que realmente es, estás en el lugar adecuado. En este artículo vamos a guiarte para que descubras qué es el CB9, qué se comenta en internet, cuáles son sus diferencias con el CBD y lo que dice realmente la ciencia sobre él. CB9: Un nuevo cannabinoide popular El CB9 es uno de esos nombres que aparecen de pronto en la comunidad cannábica digital y generan conversaciones entre entusiastas y compradores. En foros y páginas especializadas se repite que es un cannabinoide nuevo, relajante y con efectos psicoactivos suaves. Algunos dicen que es un cannabinoide natural que se encuentra en la planta, otros que es un cannabinoide sintético. Esta mezcla de rumores y datos escasos ha creado un aura de confusión, pero también de curiosidad alrededor del CB9. En Maionais nos importa tu confianza y conocimiento, por eso hemos rastreado el que es hasta ahora el único estudio científico que ha identificado de forma puntual y sus conclusiones aún son limitadas. Lo que te podemos adelantar es que se trata de un cannabinoide sintético. ¿Qué significa eso? Para entenderlo mejor, primero hay que conocer cómo surgen estos compuestos. ¿Qué son los cannabinoides sintéticos y semisintéticos? Antes de centrarnos en el CB9, conviene entender qué significa que un cannabinoide sea sintético o semisintético. Esto te ayudará a comprender por qué surgen nombres nuevos en el mundo del cáñamo con tanta frecuencia. Los cannabinoides sintéticos son compuestos creados en laboratorios que buscan imitar la estructura y efectos de los cannabinoides que sí están en la planta de cannabis, como el THC o el CBD. A diferencia de los naturales, no se encuentran naturalmente en la planta de cannabis: son resultado de investigación y síntesis química. Sin embargo, vale la pena resaltar que, a veces, algunos de estos compuestos son sintetizados en laboratorio y tiempo después se identifican en la planta. Este, por ahora, no es el caso del CB9, que no se ha encontrado en el cannabis (Dadiotis et al., 2025). Estos compuestos forman parte de las sustancias psicoactivas emergentes, que llegan al mercado antes de ser estudiadas a fondo. Se crean con ligeras variaciones químicas para diferenciarse de los cannabinoides conocidos, lo cual los plantea como novedades interesantes, pero también los ubican en lugares ambiguos en términos de legalidad y seguridad. ¿De donde vienen los cannabinoides como el CB9? Podemos resumirlo así: los cannabinoides sintéticos son moléculas diseñadas por el ser humano que intentan imitar lo que la planta hace por sí misma. Para quienes exploran este mundo, representan innovación y curiosidad, aunque aún falta información científica sobre ellos. Su fabricación suele ser más sencilla de lo que parece. Primero, se parte de moléculas base ya conocidas y se modifican químicamente para obtener un nuevo compuesto. Por esta razón se dice que el CB9 viene del CBD, pues sería esta la molécula original del que se partió para modificarlo hasta llegar a este compuesto nuevo. ¿Qué se dice sobre el CB9? Al buscar qué es el CB9, lo que más se encuentra son descripciones en foros y tiendas online que lo presentan como una novedad del mundo cannábico, llena de potencial e interés. Además de lo ya comentado, muchas páginas mencionan más supuestas características que lo hacen llamativo para la comunidad. Supuestos efectos y beneficios En los sitios web y foros que mencionan al CB9, se le atribuyen diversos beneficios potenciales, aunque ninguno respaldado por evidencia científica. Entre las descripciones más repetidas se encuentran: Bienestar general y relajación: Se menciona que podría favorecer la sensación de calma y contribuir a aliviar el estrés. Euforia ligera y percepción sensorial alterada: Algunas páginas indican que, a diferencia del CBD, sí posee efectos psicoactivos, aunque serían más suaves que los del THC. Posible apoyo en el descanso: Se sugiere que podría facilitar el sueño y ayudar a quienes tienen dificultad para relajarse al final del día. Potencial en el bienestar: Algunos sitios hablan de potenciales propiedades antiinflamatorias, neuroprotectoras y ansiolíticas, y se menciona su posible utilidad en dolor crónico o afecciones neurodegenerativas. Todos estos son potenciales beneficios que se reportan generalmente en muchos otros cannabinoides, y ampliamente estudiados en el caso del CBD (Blebea et al., 2024). Eso podría indicar que otros cannabinoides novedosos podrían compartir dichas características. Sin embargo, el CB9 aún no ha sido estudiado para ninguno de estos propósitos y estas afirmaciones no están respaldadas por la ciencia. Supuesta composición y origen La mayoría de páginas que hablan de él vinculan el CB9 con el CBD y se menciona como un derivado o evolución de este cannabinoide natural. Algunos textos explican que sería parte de una generación de compuestos inspirados en el cannabis, combinando semisíntesis y modificación de moléculas conocidas. También se difunden comparaciones con otros cannabinoides como CBG o CBN, insinuando que CB9 estaría en un punto intermedio entre los efectos relajantes y una ligera estimulación. Sin embargo, una vez más, la certeza de estas afirmaciones aún no está comprobada. Lo que revela la ciencia sobre el CB9 Al ser un cannabinoide que apareció tan recientemente, aún no hay muchos estudios al respecto. Sin embargo, recientemente un estudio científico logró analizarlo junto a otros 3 nuevos cannabinoides que aparecieron en el mercado europeo (Dadiotis et al., 2025). A continuación, te explicamos sus hallazgos y afirmaciones. Identificación del CB9 y cómo se descubrió Los investigadores confirmaron que el CB9 es un cannabinoide semisintético, es decir,

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Los cannabinoides: CBD, CBG y CBN

Seguramente los has escuchado, ya sea en forma de flores CBD o aceites con CBG, o incluso hash con CBN. No es casualidad: estos compuestos del cannabis están en boca de todos por las investigaciones que los rodean. Y si te preguntas qué los diferencia o qué papel pueden tener en tu bienestar, estás en el lugar indicado para descubrirlo. ¿Qué son los cannabinoides? Los cannabinoides son compuestos químicos que interactúan con un sistema clave del cuerpo humano: el sistema endocannabinoide. Este sistema está compuesto por una red de receptores distribuidos por todo el organismo, y cumple funciones esenciales en el equilibrio de procesos como el estado de ánimo, la inflamación, el apetito, el sueño o la percepción del dolor. Algunos cannabinoides se producen de forma natural dentro del cuerpo humano y otros provienen de fuentes vegetales. Estos últimos han sido objeto de creciente interés científico por sus posibles aplicaciones en contextos terapéuticos, cosméticos y de investigación. Tipos de cannabinoides Los cannabinoides se dividen principalmente en tres tipos según su origen: endocannabinoides (producidos por el cuerpo), fitocannabinoides (derivados de plantas) y cannabinoides sintéticos (creados en laboratorio). En la planta de cannabis se han identificado más de 100 fitocannabinoides, aunque solo algunos han sido ampliamente estudiados. Entre ellos, el tetrahidrocannabinol (THC) es el más conocido por sus efectos psicoactivos, mientras que el cannabidiol (CBD), el cannabigerol (CBG) y el cannabinol (CBN) han ganado protagonismo por su potencial sin generar alteraciones en la percepción. Comprender estas categorías ayuda a situar mejor el papel de cada compuesto dentro del ecosistema del cannabis y a distinguir entre sus posibles aplicaciones. CBD, CBG y CBN: tres cannabinoides sin efecto psicoactivo El CBD, el CBG y el CBN son tres fitocannabinoides que han cobrado protagonismo en la investigación científica y en el desarrollo de productos legales. A diferencia del THC, no generan efectos psicoactivos, lo que ha facilitado su inclusión en formulaciones cosméticas, aceites de uso tópico o productos destinados al estudio. Aunque comparten origen vegetal y una estructura molecular similar, cada uno interactúa de forma distinta con los receptores del sistema endocannabinoide y otros mecanismos del cuerpo. Esta diversidad de acción ha despertado el interés de investigadores y compradores que buscan alternativas más seguras y accesibles dentro del campo del bienestar. Comprender qué los hace únicos y cómo podrían influir en tu bienestar es el primer paso para explorar su potencial de forma informada. Potenciales propiedades del CBD Origen del CBD en la planta de cannabis El cannabidiol (CBD) es uno de los cannabinoides más abundantes en muchas variedades de cannabis no psicoactivo. Su origen se encuentra en el ácido cannabidiolico (CBDA), que se transforma en CBD mediante procesos como el calentamiento o el envejecimiento natural de la planta. Esta transformación es clave en la extracción y producción de productos con CBD. Gracias a su abundancia natural, estabilidad química y facilidad de extracción, el CBD ha sido ampliamente investigado. Es, de hecho, el cannabinoide más estudiado hasta la fecha, y su versatilidad ha hecho que se incluya en productos para la piel, aceites tópicos, cremas deportivas y más. Cómo actúa el CBD en el organismo Cuando aplicas CBD, este interactúa con el sistema endocannabinoide, una red de receptores que ayuda a mantener el equilibrio en funciones como el estado de ánimo, el dolor o la inflamación. Dentro de este sistema, los receptores CB1 y CB2 son de los que más escucharás hablar gracias a su relación con los efectos y potenciales beneficios de los cannabinoides. Aunque el CBD no activa directamente los receptores CB1 y CB2, sí influye en su actividad, actuando más como un modulador que como un disparador. Además, el CBD también actúa sobre otros receptores importantes, algunos de los que se han estudiado son: los TRPV1, relacionados con la percepción del dolor y la temperatura; los 5-HT1A, involucrados en la regulación emocional; y los receptores PPAR-γ, que cumplen funciones clave en procesos inflamatorios y metabólicos (Blebea et al., 2024). Usos del CBD estudiados en ciencia Los estudios científicos sobre el CBD han abordado una variedad de posibles propiedades, con especial atención en su interacción con procesos como la inflamación, el dolor, la oxidación celular y la regeneración tisular. Por ejemplo, se investiga su capacidad para modular la respuesta inflamatoria sin inhibir completamente los mecanismos naturales del cuerpo (Tijani et al., 2021), así como su potencial para aliviar molestias musculares y dolor neuropático en ciertos contextos (Alpy et al., 2023; Xu et al., 2023). En el ámbito de la hidratación, se ha observado que podría estimular la producción de proteínas como la aquaporina-3, fundamentales para mantener el equilibrio de agua entre células (Ikarashi et al., 2021). Además, el CBD podría participar en procesos de regeneración celular al influir sobre los receptores CB2, lo que sugiere una posible implicación en la cicatrización de tejidos (Parikh et al., 2024). También se explora su capacidad para reducir la producción de sebo en la piel y controlar la proliferación de bacterias vinculadas al acné (Ferreira et al., 2024). Además, algunos estudios indican que puede neutralizar radicales libres, lo que abre líneas de investigación sobre su papel en la protección celular frente a factores ambientales y el envejecimiento (Atalay et al., 2019). Estos son solo algunas de las áreas en que se investiga el CBD y, aunque aún se requieren más ensayos clínicos, los hallazgos actuales justifican el interés que el mundo tiene en este compuesto. Potenciales propiedades del CBG Origen del CBG en la planta de cannabis El cannabigerol (CBG) es conocido como el «cannabinoide madre» porque, en su forma ácida CBGA, da origen a varios cannabinoides importantes como el THCA, el CBDA y el CBCA. Durante el desarrollo de la planta, la mayoría del CBGA se transforma en estos compuestos, lo que deja una cantidad muy pequeña de CBG disponible de forma natural. Gracias al desarrollo de variedades ricas en CBG, hoy es más fácil extraerlo y estudiarlo. Esto ha permitido avanzar en la comprensión de sus propiedades y posibles aplicaciones, que lo distinguen del

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¿Qué es el CBDP?

Todos hemos escuchado hablar del CBD y el THC, pero las investigaciones recientes sobre cannabinoides han revelado que el cannabis contiene una diversidad de moléculas que apenas estamos empezando a explorar. Entre ellas se encuentra el CBDP, un fitocannabinoide que ha captado la atención de algunos grupos científicos por su estructura poco común y su potencial biológico aún por descubrir. En este artículo te contamos qué se sabe hasta ahora sobre él, en qué se diferencia del CBD que ya conoces y qué tipo de investigaciones se están desarrollando para descubrirlo. ¿Qué es el CBDP o cannabidiforol? Aunque su nombre recuerda al CBD, el CBDP o cannabidiforol forma parte de una subfamilia de cannabinoides conocidos como phoroles, un grupo recientemente identificado en la planta de cannabis y caracterizado por tener una cadena alquílica de siete carbonos. Esta variación en su estructura química es poco común entre los cannabinoides naturales y es la clave del interés que ha despertado. Algunos creen que los compuestos con esta característica tienen una potencia superior, como parece ser el caso del THCP, otro cannabinoide de la misma subfamilia. Se considera un fitocannabinoide natural, ya que ha sido identificado en la planta de cannabis. Sin embargo, actualmente no es posible conseguir plantas de CBDP de la misma manera en que obtenemos flores de CBD. El cannabidiforol aparece en cantidades extremadamente bajas de forma natural, lo que hace muy difícil su obtención directa. Por esa razón, el CBDP que se encuentra hoy en el mercado suele ser elaborado en procesos de laboratorio a partir de extractos aislados. Es por esto que suele encontrarse como un cannabinoide semisintético, a pesar de existir de forma natural dentro de la planta. Historia del descubrimiento del CBDP Hoy en día se le reconoce como un componente natural del cannabis, pero su historia comenzó en un laboratorio, décadas atrás. En 1945, se documentaron por primera vez los efectos del THCP, otro cannabinoide con estructura similar, a través de un análogo sintético, es decir que fue creado en laboratorio. Estas primeras observaciones abrieron el camino para que, eventualmente y gracias al avance de las técnicas de síntesis, se pudiera producir también el CBDP en laboratorio, incluso antes de saber que existía en la planta. Pero mucho tiempo después, en 2019, un equipo logró detectar pequeñas cantidades de CBDP en una variedad específica de cannabis. Este hallazgo permitió reclasificarlo como fitocannabinoide, es decir, como un compuesto producido naturalmente por la planta. Sin embargo, su presencia sigue siendo tan escasa que la mayoría de lo que se estudia sobre él proviene de versiones sintéticas. Al ser un cannabinoide tan escaso, hay aún muy pocos estudios sobre él, por lo que su perfil biológico y sus características todavía se encuentran en etapas muy tempranas de investigación (Haghdoost et al., 2024). ¿En qué se diferencia del CBD (a nivel estructural)? Desde una perspectiva química básica, la diferencia principal entre el CBDP y el CBD es la longitud de la cadena lateral alifática que forma parte de su estructura molecular. Mientras el CBD posee una cadena de cinco carbonos, el CBDP se caracteriza por tener una de siete carbonos. ¿Por qué esto importa? Porque se ha planteado la hipótesis de que las cadenas laterales más largas podrían aumentar la afinidad con ciertos receptores del cuerpo, haciéndolos potencialmente más eficaces. Esta idea ganó fuerza a partir del caso del THCP, que parece tener efectos e interacciones más fuertes que el THC (Haghdoost et al., 2024). A partir de ahí, muchos se preguntaron si algo similar ocurriría con el CBDP respecto al CBD. Sin embargo, los estudios actuales no respaldan del todo esa suposición. El estudio de Haghdoost et al. (2024), uno de las pocas investigaciones disponibles sobre este compuesto, no encontró mayores diferencias en su potencia e, incluso, señaló que el CBD podría ser más efectivo en ciertos casos. Por eso, aunque estas diferencias estructurales son importantes, aún queda mucho por investigar para comprender cómo se traducen en efectos reales en el cuerpo. Diferencias de los efectos del CBDP respecto al CBD Entonces, ¿el CBDP se comporta distinto en el cuerpo? Para entender esto, es útil recordar cómo funcionan los cannabinoides en el organismo. Estos compuestos interactúan con el sistema endocannabinoide, una red de receptores que ayuda a regular funciones clave como el dolor, el apetito, el estado de ánimo o la respuesta inmunitaria. Los receptores más conocidos son el CB1, relacionado con el sistema nervioso, y el CB2, que actúa principalmente sobre el sistema inmune. En estudios recientes, como el de Haghdoost et al. (2024), se analizó la interacción tanto del CBD como del CBDP con estos receptores. Los resultados mostraron que ambos compuestos generaron respuestas bastante suaves. En el CB1, ninguno de los dos produjo efectos significativos. En el CB2, el CBD mostró una actividad ligeramente mayor. También se evaluaron otros receptores como los de serotonina y dopamina, asociados a funciones como el estado de ánimo o la motivación. Allí, el CBD mostró una leve actividad, mientras que el CBDP tuvo un comportamiento casi nulo. A pesar de estas similitudes, se observó una diferencia interesante en uno de los receptores fuera del sistema endocannabinoide tradicional, lo que abrió una posible línea de investigación que exploramos a continuación. Potencial del CBDP para manejar el dolor Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue la forma en que el CBDP interactuó con el receptor mu-opioide (MOR), una proteína clave en los mecanismos del dolor. Este receptor no pertenece al sistema endocannabinoide, pero es esencial en muchas terapias analgésicas tradicionales. En el estudio, el CBDP mostró una acción distinta a la del CBD: en lugar de disminuir la actividad del receptor (como lo hace el CBD), pareció potenciarla cuando ya había otra sustancia actuando sobre él. Esto sugiere que el CBDP podría actuar como un modulador alostérico positivo. En otras palabras, no activa el receptor por sí solo, pero podría ayudar a amplificar su señal si otro compuesto ya lo ha activado. Este tipo de interacción abre la

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Efecto séquito: cómo interactúan los cannabinoides

Cuando se habla de cannabis, muchas veces se piensa en compuestos individuales como el THC o el CBD. Sin embargo, desde hace años, científicos y profesionales del sector han empezado a mirar más allá de los ingredientes aislados. ¿Qué ocurre cuando los distintos componentes de la planta interactúan entre sí? La respuesta a esa pregunta ha dado lugar a una hipótesis cada vez más explorada: el efecto séquito. Este concepto propone que los efectos del cannabis podrían no depender únicamente de un cannabinoide específico, sino de la acción conjunta de varios compuestos como terpenos, flavonoides y otros cannabinoides secundarios. Es una idea que ha captado el interés tanto en contextos de bienestar como en espacios de investigación. En este artículo, te acompañamos a descubrir qué se ha observado, qué se ha sugerido en los estudios y por qué este enfoque podría ser clave para comprender mejor el potencial del cannabis. El efecto séquito del cannabis: una hipótesis en evolución El efecto séquito se refiere a una posible sinergia entre los distintos compuestos presentes en el cannabis. Más que actuar por separado, estos componentes podrían influirse entre sí y producir efectos más amplios, diferentes a los que tendría cada uno por su cuenta. Esto podría ayudar a explicar por qué dos variedades de cannabis, aun con niveles similares de THC o CBD, pueden generar respuestas distintas. La diferencia podría estar en su perfil químico completo, es decir, en la combinación de muchos compuestos trabajando juntos. Para quienes se acercan al cannabis desde la curiosidad o desde la experiencia personal, este concepto abre nuevas preguntas: ¿Influye el aroma? ¿Importa la presencia de compuestos que casi no se mencionan? ¿Tiene sentido preferir productos que conserven todos los elementos de la planta? En ese tipo de preguntas es donde se observa la complejidad y posibilidades que abre el efecto séquito. Origen del término en la investigación científica El concepto fue introducido por Ben-Shabat et al. (1998), quienes investigaban el sistema endocannabinoide del cuerpo humano. Observaron que algunos compuestos que por sí solos no generaban efectos claros podían, en cambio, potenciar los efectos de otras sustancias que sí interactuaban directamente con los receptores del organismo. Esa idea de que algunos elementos «acompañan» y refuerzan a otros dio lugar al nombre de efecto séquito. Años después, el investigador Ethan Russo (2011) retomó el concepto y lo aplicó al cannabis vegetal. Su propuesta fue que los cannabinoides y terpenos podrían tener efectos combinados que modifiquen tanto los beneficios observados como los posibles efectos secundarios. Algunos ejemplos que propuso incluyen la capacidad del CBD para reducir la ansiedad provocada por el THC, o la posibilidad de que ciertos terpenos suavicen el impacto cognitivo del mismo THC. Qué compuestos del cannabis podrían participar en el efecto séquito Esta sección nos permite mirar de cerca los distintos actores químicos que podrían estar implicados en el efecto séquito. Más allá de los más conocidos como el CBD o el THC, habría toda una red de componentes que interactúan de formas complejas. Entender su papel podría ayudarte a elegir con más criterio entre distintos productos de cannabis. Cannabinoides secundarios: CBG, CBN y CBC en interacción con THC y CBD Los cannabinoides son los compuestos activos más conocidos del cannabis, pero dentro de esta categoría hay más variedad de la que suele mencionarse. Además del THC y el CBD, existen otros como el CBG (cannabigerol), el CBN (cannabinol) y el CBC (cannabicromeno). Estos cannabinoides llamados «secundarios» no son menores en importancia: se ha propuesto que podrían influir en cómo actúa el CBD o alterar la forma en que se percibe el efecto general del producto. Sainz Cort (2024) explica que cada variedad de planta presenta un quimiotipo distinto. Esto significa que los porcentajes de cannabinoides y otros compuestos varían de forma natural, generando combinaciones únicas. Justamente en esa diversidad podría encontrarse la clave para entender por qué un mismo porcentaje de CBD produce efectos diferentes según la variedad. Terpenos del cannabis y su posible efecto modulador Los terpenos son los compuestos responsables del aroma característico del cannabis, pero su función podría ir más allá del olor. Algunas investigaciones han sugerido que también podrían influir en el sistema nervioso, interactuando con los receptores cannabinoides o modificando la biodisponibilidad de otros compuestos. Por ejemplo, el mirceno ha sido asociado a sensaciones de relajación, el limoneno a estados de ánimo más activos y el pineno a una posible mayor claridad mental. Voicu et al. (2019) encontraron que algunos de estos terpenos presentan afinidad por receptores como el CB2, que están implicados en la regulación del sistema inmune. Aunque estos efectos aún están en estudio, la posibilidad de que el aroma y los efectos vayan de la mano es una de las razones por las que los terpenos generan tanto interés. Flavonoides y compuestos menos estudiados: un campo en expansión En menor medida, los flavonoides también están presentes en el cannabis. Son compuestos naturales que se encuentran en muchas plantas y que podrían tener propiedades antioxidantes o antiinflamatorias. Marinotti y Sarill (2020) mencionan que estos elementos, aunque no siempre se consideran protagonistas, podrían actuar como piezas complementarias que enriquecen el perfil general del producto. Aún falta mucho por descubrir sobre su papel específico, pero su presencia es una parte más de la complejidad natural del cannabis. Posibles beneficios del efecto séquito en el cannabis según estudios científicos Comprender cómo podría funcionar el efecto séquito permite abrir nuevas puertas a distintas aplicaciones potenciales del cáñamo y otras variedades de cannabis. A continuación te contamos en qué contextos los estudios han comenzado a explorar su utilidad. Inflamación y sistema inmune: interacción entre terpenos y cannabinoides Uno de los focos principales de investigación ha sido la inflamación. El sistema inmune regula muchas funciones del organismo y responde ante daños, infecciones o desequilibrios. Algunos estudios han observado que la acción conjunta de cannabinoides como el CBD con terpenos específicos podría tener un impacto en los procesos inflamatorios. Por ejemplo, Voicu et al. (2019) destacaron el papel del mirceno y el

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